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viernes, 16 de noviembre de 2012

Siempre y cuando...

PRÓLOGO.


El hombre rechoncho y de cara aceitunada liberó del arnés corporal verde fluorescente al Yorkshire Terrier, Satán. El perro revoloteó juguetón olisqueando cada recodo topográficamente. Luego giró varias veces sobre su eje hasta que finalmente encorvó su cuerpo como un acordeón ruso; tembló agotado por el gesto de geometría imposible. Evacuó su carga y recuperó la horizontal.

El hombre seguía con la perfilada barbilla las urgencias del animal mientras sacaba un cigarrillo del bolsillo de su camisa. Golpeó la boquilla contra la palma de su mano, recomponiendo la forma cilíndrica originaria. Inmediatamente después, rebuscó con nerviosismo de colegial el encendedor. Lo sacó y chasqueó la piedra. El milagro tardó en hacer acto de presencia y el cigarro prendió.

El hombre rechoncho chupó repetidas veces hasta que sus pulmones quedaron completamente extasiados por la nicotina. Exhaló el humo en ráfagas azuladas entrecortadas por la tos, al tiempo que añoraba épocas mejores en las que el cáncer no existía; ni como patología, ni como palabra.

Repitió la operación, esta vez en caladas más cortas y calculadas, estirando en la medida de lo posible la ingesta. Sintió entonces el calor del final de su recreo en la boca. Aligeró el ritmo de la chupada en un vano intento de avivar la llama, pero fue inútil. Desistió y liberó de entre sus labios los despojos de celulosa parcialmente chamuscada, arrojándolos al suelo y pisándolos con fuerza.





El hombre rechoncho y con cara aceitunada dio por concluido el programático paseo dominical.



-Satán, ven aquí, Satán.



Gritó mientras oteaba de soslayo a un lado y otro con la esperanza de que ningún oído humano hubiese asistido a su particular reclamo satánico. El perro alzó levemente la cabeza y emitió un ladrido apagado. Desapareció entre grandes brotes de maleza y mala hierba.



-Ven aquí, mierda con flequillo. No me obligues a buscarte...



El ladrido tornó más violento. El hombre maldijo tras un rictus desafiante mientras focalizaba al animal. Avanzó con rapidez sintiendo la dureza del terreno en las desgastadas zapatillas de fieltro.

La figura del perro se hizo completamente visible. El hombre rechoncho y con cara aceitunada ralentizó el paso dibujando en su rostro una mueca de extrañeza perpetua. Fuera lo que fuese, apestaba.

La criatura, que le miró vagamente, mordisqueaba y tiraba con súbita fuerza de algo que, a primera vista, poseía cierta textura carnal.

El hombre rechoncho y con cara aceitunada se acercó y compuso los límites del lugar. Sacó un pañuelo del bolsillo de su pantalón y se lo puso a modo de improvisada mascarilla. Luego, trató de encajar su cuerpo entre la maleza. Olor a muerte, sin duda: un olor acre que penetraba por el entrelazado hilo del pañuelo y quedaba alojado en la garganta, como un licor de garrafa.



El perro mordisqueaba, gruñía y ladraba a ratos.

El hombre rechoncho y con cara aceitunada trató de apartarlo.

El olor lo impregnaba todo con saña.

El jodido perro ladraba y ladraba reclamando el hallazgo.

El trozo cadavérico se cubría de una segunda piel de moscas haciéndolo apenas perceptible.

Las moscas emprendieron vuelo en oscura espiral.

La textura tomó certeza de absoluto.



El trozo parcial de una mano asomaba desenterrado. La sangre cuajada pintaba un único dedo anillado hinchado, roto.

4 comentarios:

Unknown

sencillo,de buena lectura,y me gusta lo del humo azul,y la recomendación de forma cilíndrica,no me de ja situar el momento temporal,un final previsible,pero muy bien explicado,me ha gustado.

Unknown

breve e intenso. Buen relato me ha gustado la manera en que le has puesto final :D

Anónimo

Gracias. Sin embargo, y como ya cité con anterioridad, se trata de un prólogo. Supongo que por ello es previsible -debía tener un cadáver, claro-; de todas formas, aún está por pulir.
Por cierto..., os agradecería, de veras, críticas un poco más duras; eso me ayudan para ver qué hago mal y qué no.
No tomadlo como un desprecio, al contrario, tomadlo como una buena ayuda. Gracias.

Pilar Giralte (Aishabatgirl)

Bienvenido a tu rincón en esta nube de ilusiones.
Recuerda que hay dos cosas muy importantes:
-Escribir
-Disfrutar con ello
No pierdas sobretodo lo segundo, pues si no te gusta lo que haces probablemente no lo hagas bien.
Estoy deseando leer más.
Un beso

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